Informe de la CEF sobre el Acuerdo UE - EE.UU
🇫🇷 En Francia, el primer ministro François Bayrou calificó la firma de "acto de sumisión" en lugar de una unión estratégica, denunciando una alineación ciega con los intereses estadounidenses.
🇩🇪 En Alemania, el canciller Merz intenta defender el acuerdo, pero crece la oposición entre los industriales, que señalan un acuerdo "inadecuado" y temen mayores pérdidas económicas.
🇭🇺 En Hungría, Viktor Orban no se anduvo con rodeos y describió a von der Leyen como un "peso pluma" completamente dominado por Trump. En Italia, Brando Benifei, presidente de la comisión parlamentaria para las relaciones con EE. UU., se refirió a un "mal punto de partida" y pidió un análisis detallado del texto.
Por lo tanto, el ambiente es explosivo, y el mercado comienza a asimilar esta realidad: este supuesto "acuerdo" se asemeja cada vez más a un intento de control ante la creciente presión de Washington.

Un acuerdo firmado bajo presión
No debe pasarse por alto el contexto: Trump ha vuelto a poner la guerra comercial en el centro de la cuestión, con fuertes medidas unilaterales, en particular sobre metales, automóviles y, potencialmente, el sector agroalimentario. La UE, que intenta mantener el ritmo, se encuentra atrapada entre la urgente necesidad de preservar el acceso al mercado estadounidense y una presión política interna cada vez mayor.
Bruselas está debatiendo contramedidas, pero mantiene la puerta abierta a la negociación.
Conclusión: Un acuerdo inestable, un euro vulnerable.
En su estado actual, este acuerdo no resuelve nada. Más bien, refleja la debilidad de la UE, obligada a reaccionar ante la amenaza de aranceles. Sin duda, el BCE deberá tener en cuenta estas fricciones en sus próximas proyecciones macroeconómicas, especialmente si se materializa el impacto en los PMI o la confianza empresarial.